9 de mayo de 1985·53m
Guevara y Duarte fueron los primeros en actuar, matando al contador Alfredo Heredia y a la Señora Eva Rinaldi, dueña de un importante burdel. Ambos han seguido las instrucciones recibidas: No han robado nada para no aparentar un móvil, han relatado todo en una carta dirigida a Héctor de Rodas y sobretodo, han dejado el pulpo negro en la escena del crimen. La prensa empieza a hacer eco de los crímenes y la policía interroga a conocidos y familiares de las víctimas, donde aparentemente encuentran posibles móviles a investigar. Una psíquica tiene un segundo episodio donde siente que alguien va a morir. Mientras el Señor de Rodas descubre las intenciones de Armando con Marta, se pone a trabajar en un aparato misterioso. Un par de noches después, en la soledad de la casa de Enrique Ferrante, Méndez se dispone a realizar su parte del trato, de una forma mucho más macabra y elaborada que Guevara y Duarte.