
El único conocido intérprete chileno del cine de karatecas. Una rareza a todas luces, pero no está ahí su único interés. En realidad se trata de una personalidad con características mayores. Comenzó a actuar después de un riguroso entrenamiento en las artes marciales que le dieron su físico característico de “artista marcial”, que es como se define. Sus primeras intervenciones cinematográficas fueron en películas para el mercado del dvd en México. Su gran oportunidad se dio con el encuentro con su amigo Ernesto Díaz en Hollywood, pero sería el regreso a Chile el que permitió a ambos levantar la producción de Kiltro, su primer rol importante que, construido sobre algún detalle autobiográfico, le daría notoriedad en nuestro medio. Le seguiría Mirageman, siempre bajo la dirección y guión de D...