

Streaming


En el despiadado mundo del comercio del arte, Josephina (Zawe Ashton) encuentra por accidente un auténtico tesoro: un viejo artista clandestino, tras fallecer, deja tras de sí una maravillosa colección de cuadros con el deseo expreso de que éstos fuesen destruidos tras su muerte. Decidida a sacar buena renta de ellos, Josephina comienza a exponerlos ante algunos de los pesos pesados de la industria, incluyendo a su jefa Rhodora (Russo), al crítico de arte Morf (Gyllenhaal), y a la coleccionistas de arte Gretchen (Collette). Aunque la obra del artista logra la admiración del público, también despierta algo imperceptible y siniestro que amenaza con castigar a aquellos que se han beneficiado de su trabajo.
Director
Dan GilroyGuión
Dan Gilroy

Marco-Hugo Landeta Vacas
13 mar 2026
(CASTELLANO) La idea de partida me parece muy buena. El mundo del arte contemporáneo daba para una sátira salvaje, venenosa y hasta brillante, mezclada con terror y mala leche. El problema es que la película nunca termina de convertir esa promesa en algo realmente potente. Tiene el envoltorio, tiene el reparto, tiene la premisa… pero le falta alma. Durante un rato funciona. Hay escenas, personajes y situaciones que tienen gracia, y se nota que la película quiere reírse de los snobs, del postureo cultural y de toda esa fauna que convierte el arte en negocio, en ego y en humo. Ahí sí tiene algo. Pero poco a poco todo se va quedando en un juego bastante vacío. Visualmente es llamativa, eso no se puede negar. Tiene color, diseño, rostros conocidos y una puesta en escena que intenta vender locura, rareza y sofisticación. Pero, en el fondo, casi todo suena más a pose que a verdadera inspiración. Es una película que parece convencida de ser mucho más aguda de lo que realmente es. El reparto hace lo que puede y hay intérpretes que levantan escenas concretas, pero tampoco basta. El gran problema está en que la película nunca consigue que te importe demasiado nada de lo que pasa. Ni como sátira muerde de verdad ni como película de terror termina de imponer una atmósfera que te atrape. Y eso fastidia más porque se nota que había material. Con un poco más de mala baba, de riesgo o directamente de locura visual, podría haber salido algo mucho más memorable. En cambio, se queda en una especie de híbrido extraño: ni del todo desastre fascinante ni del todo película lograda. En conjunto, me ha parecido un fiasco con una idea muy buena detrás. Se deja ver, sí, y tiene momentos curiosos, pero al final transmite justo lo contrario de lo que debería transmitir una película sobre arte maldito: no tiene alma, no deja poso y se olvida demasiado rápido. (ENGLISH) I think the basic idea is very strong. The contemporary art world was perfect material for a savage, venomous, even brilliant satire mixed with horror and mean streak. The problem is that the film never turns that promise into something truly powerful. It has the packaging, it has the cast, it has the premise… but it has no soul. For a while it works. There are scenes, characters, and situations that are entertaining, and you can tell the film wants to mock snobs, cultural posturing, and all that crowd that turns art into business, ego, and empty smoke. That part does have something going for it. But little by little it all starts to feel like a pretty hollow game. Visually it is striking, that much is true. It has color, design, familiar faces, and a style that tries to sell madness, weirdness, and sophistication. But underneath, almost everything feels more like posing than real inspiration. It is a film that seems deeply convinced it is much sharper than it really is. The cast does what it can, and there are performers who lift certain scenes, but it still is not enough. The big problem is that the film never makes you care very much about anything that happens. As satire it never truly bites, and as horror it never builds an atmosphere strong enough to pull you in. That is even more frustrating because you can feel there was material here. With a little more venom, more risk, or simply more visual madness, it could have become something much more memorable. Instead, it lands in a strange middle ground: neither a fascinating disaster nor a truly successful film. Overall, it felt like a failure built on a really good idea. It is watchable, yes, and it has a few curious moments, but in the end it gives off the exact opposite of what a cursed-art movie should give off: no soul, no real aftertaste, and far too easy to forget.

Zawe Ashton
Josephina
1978