

Renta




"Su extraordinario don empujaría su mente más allá de sus limites."
En la Universidad de Princeton, John Nash se esfuerza por hacer una valiosa contribución y así dejar un legado al mundo de las matemáticas. Después de la escuela de postgrado se enfoca en la enseñanza, lo que lo lleva a una relación romántica con su estudiante Alicia. Mientras tanto, el gobierno pide su ayuda para romper los códigos soviéticos, lo que pronto lo involucra en una conspiración aterradora. Ahora sólo con la ayuda de Alicia podrá recuperar su fuerza mental y recuperar su estatus como el gran matemático que hoy conocemos.
Director
Ron HowardGuión
Akiva Goldsman, Sylvia Nasar, Will Jennings

Marco-Hugo Landeta Vacas
25 dic 2025
(CASTELLANO) Es una de esas películas que se ven con facilidad y se recuerdan sin esfuerzo, pero que dejan una sensación curiosa al terminar. Funciona, está bien contada, tiene oficio y grandes actores, pero nunca termina de calarte del todo. Te interesa lo que cuenta, sigues el recorrido del personaje con atención, pero hay una cierta distancia emocional que no acaba de romperse. El gran pilar de la película es Russell Crowe. Su interpretación es sólida, detallista y muy medida, construida a base de pequeños gestos más que de grandes explosiones. Consigue que el personaje resulte creíble incluso cuando el guion simplifica situaciones complejas. Es fácil entender por qué su trabajo fue tan celebrado: sostiene la película de principio a fin y evita que caiga en el puro artificio. Ron Howard dirige con pulso clásico y una claridad narrativa incuestionable. Todo está bien explicado, bien ordenado y pensado para que el espectador no se pierda en ningún momento. Eso juega a favor de la película como entretenimiento, pero también le resta algo de misterio y riesgo. Da la sensación de que todo está demasiado calculado, demasiado pulido para incomodar de verdad. Los momentos más interesantes llegan cuando la historia se adentra en la mente del protagonista y se permite ser más ambigua, más inquietante. Ahí la película respira mejor, se vuelve más sugerente y menos previsible. Sin embargo, cada vez que amenaza con profundizar de verdad, vuelve a refugiarse en una estructura muy reconocible, casi de manual. En el fondo, es una película honesta y eficaz, que se deja ver con gusto y que cumple lo que promete. Pero también es una obra que prioriza la accesibilidad y el impacto emocional controlado por encima de la complejidad real de lo que está contando. Todo encaja, todo fluye, pero rara vez sorprende. Una historia interesante, bien interpretada y cuidada, aunque algo fría en su conjunto. Te atrapa más por lo bien hecha que está que por lo que te hace sentir. Y eso, tratándose de una vida tan extrema, deja un poso ligeramente insatisfactorio. (ENGLISH) It’s one of those films that’s easy to watch and easy to remember, but that leaves a strange feeling once it’s over. It works, it’s well told, it’s professionally made and backed by strong performances, yet it never fully gets under your skin. You’re interested in what it’s saying, you follow the character’s journey closely, but there’s an emotional distance that never quite disappears. Russell Crowe is the film’s main pillar. His performance is solid, detailed and carefully restrained, built on small gestures rather than big dramatic moments. He makes the character believable even when the script simplifies complex situations. It’s easy to see why his work was so widely praised: he carries the film from start to finish and keeps it from drifting into pure artifice. Ron Howard directs with a classical sense of control and undeniable narrative clarity. Everything is well explained, neatly ordered, and designed so the viewer never feels lost. That works in the film’s favor as entertainment, but it also strips away some mystery and risk. At times, it feels too calculated, too polished to truly unsettle. The most interesting moments come when the story ventures into the protagonist’s mind and allows itself to be more ambiguous and unsettling. That’s when the film breathes more freely and becomes more suggestive and less predictable. But whenever it seems ready to go deeper, it retreats back into a very familiar, almost textbook structure. In the end, it’s an honest and effective film, easy to watch and true to what it sets out to do. But it also prioritizes accessibility and controlled emotional impact over real complexity. Everything fits, everything flows, but it rarely surprises. A well-made, well-acted story that remains slightly cold at its core. It holds your attention more through craftsmanship than through emotion, and for such an extreme life story, that leaves a faint sense of dissatisfaction.

Ed Harris
William Parcher
2018