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"Se necesita valor para vencer las probabilidades."
Adam es un joven de 27 años al que se le diagnostica un cáncer. Con la ayuda de su mejor amigo, su madre y una joven terapeuta de un centro de rehabilitación, Adam descubre cuáles son las cosas más importantes de la vida.
Director
Jonathan LevineGuión
Will Reiser

Marco-Hugo Landeta Vacas
24 nov 2025
(CASTELLANO) Hay películas que llegan sin hacer ruido y, de repente, te atraviesan. 50/50 es una de esas. En apariencia es una comedia dramática más sobre la enfermedad, pero desde sus primeras escenas se nota que el enfoque va por otro lado: más honesto, más cercano y, sobre todo, menos manipulado. Aquí no te estiran del lagrimal; simplemente te dejan entrar. La interpretación de Joseph Gordon-Levitt es lo que sostiene todo. Tiene una forma muy limpia de mostrar la vulnerabilidad sin convertirla en un espectáculo triste. Hay momentos en los que sólo con mirarle entiendes lo que está perdiendo, lo que teme y lo que intenta fingir que no pasa. Y al lado está Seth Rogen, que podría parecer un pegote, pero acaba siendo la risa incómoda y necesaria que uno tiene cuando ya no sabe qué hacer con su propio miedo. El guion es una maravilla, y eso es lo que hace que todo funcione. No se recrea en el drama ni se refugia en el chiste fácil. Va encontrando un equilibrio extraño entre la rabia, el humor negro, la ternura y la impotencia. Y cuando llega el tramo final, ese remolino emocional te golpea de lleno. A mí me ha hecho llorar mucho, pero de esa forma que no duele, sino que alivia. Lo bonito es que no intenta ser un manual de vida ni te suelta frases de autoayuda. Es una historia pequeña, contada con una sinceridad que desarma. Y aunque habla del miedo a morir, al final lo que te deja es una sensación cálida de estar vivo y de valorar a quien se queda cuando todo se tambalea. Sencilla, humana y dolorosa en el mejor sentido. (ENGLISH) There are films that slip in quietly and suddenly hit you right in the chest. 50/50 is one of them. It looks like another illness-drama on paper, but from the first scenes you can feel a different approach: more honest, more grounded, and far less manipulative. It doesn’t pull your tears out; it simply lets you enter the story. Joseph Gordon-Levitt holds everything together. He shows vulnerability without turning it into a sad performance. There are moments when you understand everything he’s losing just by looking at him. And then there’s Seth Rogen, who seems like he doesn’t belong at first, but ends up being that clumsy, necessary laughter that appears when fear gets too big. The script is wonderful, and that’s why the film works. It avoids melodrama and also avoids the easy joke. It finds this strange balance between anger, dark humor, tenderness and helplessness. And when the final stretch arrives, the emotional wave hits hard. It made me cry a lot, but in a way that feels strangely comforting. What I love is that it never tries to preach or offer life lessons. It’s a small story told with disarming sincerity. And even though it talks about the fear of dying, it ends up reminding you of the warmth of being alive and the importance of the people who stay when everything shakes. Simple, human, and painful in the best possible way.

Javi
17 dic 2025
Soy reticente a comenzar este tipo de películas. Suele ocurrir que en el intento de dar protagonismo a la enfermedad, se pierde la realidad de una vida que continúa. Pero 50/50 no solo habla del cáncer y sus consecuencias, sino que se enfoca más bien en el comportamiento de las personas que rodean al protagonista, en las dudas que surgen, en las decisiones que toman y en los miedos que aparecen. La obra trabaja especialmente bien el concepto de amistad; imperfecta, profunda, leal. En lo personal, me quedo con un libro garabateado, y con la sensación de que sobre todo entre hombres, el amor se demuestra con hechos alejados del foco.
2020