


Martin Oaks
12 may 2025
Shinobu Himeno (la guapa Shinobu Wakana) es una joven y dulce florista de Tokio cuyo novio acaba empujándola a prisión acusada injustamente de complicidad en robo a mano armada. Evidentemente, y a pesar de su inocencia, en la penitenciaría femenina se perpetrarán todo tipo de vejaciones sexuales y físicas, no solo por parte de las reclusas veteranas, sino también servidas por los celadores corruptos, y por la propia alcaide. Violaciones, sadismo, degradación… todo sirve para amedrentar a las más novatas y las más débiles que, a su vez, se convierten en chivatas de las guardianas, con el fin de conseguir una libertad condicional prometida, y que nunca llega. La situación se hace insostenible para todas, y el sitio acaba explotando en un motín que desemboca en cambios drásticos y muy necesarios. La cinta de Junichi Suzuki pretende denunciar el supuesto funcionamiento corrupto de la red japonesa de prisiones, pero sobre todo utiliza la técnica del flashback para explicarnos, de una forma muy resumida, pero efectiva, las razones por las que cada reclusa han acabado ahí encerradas. Desde celos asesinos hasta venganzas por malos tratos y violencia, las reclusas deben pagar con sus carnes las injusticias de una cultura machista y medieval. La paradoja nipona vuelve a mostrarse aquí de forma tan hipócrita como nos tienen acostumbrados: mientras en máquinas expendedoras en plena calle nos venden bragas sucias para nuestro “deleite” particular, resulta que mostrar algún genital es totalmente inaceptable y censurable. Es por eso que, aunque aquí veremos escenas muy calientes y eróticas, nunca sabremos si, en realidad, son todos unos eunucos.
Yukio Sakai
1972