

Streaming


Renta



"Bienvenido a la mierda."
Jarhead cuenta la historia de Anthony Swoff, un joven enlistado en el ejército que se arma sólo con su rifle a través del desierto de Oriente Medio. Swoff y sus colegas "marines" se apoyan mutuamente con chistes malos mientras sobreviven en un país que no entienden, luchan contra un enemigo que no pueden ver y por una causa que totalmente no comprenden.
Director
Sam MendesGuión
Sam Chouia, Anthony Swofford, William Broyles Jr.

Marco-Hugo Landeta Vacas
20 sep 2025
(CASTELLANO) La experiencia de ver Jarhead es como asomarse a una guerra absurda en la que todo parece tener menos sentido del que debería. Sam Mendes retrata con precisión quirúrgica lo que significó para aquellos soldados vivir atrapados en un desierto sin gloria, enfrentando un enemigo invisible mientras se consumían en la rutina y el sinsentido. No se trata de batallas épicas ni de grandes gestas, sino de la espera interminable y del vacío que deja una guerra que nunca fue suya. Jake Gyllenhaal brilla como el joven marine que, lleno de furia y dudas, se enfrenta a un conflicto que no le permite ser el soldado que entrenaron que debía ser. A su lado, Peter Sarsgaard y Jamie Foxx completan un reparto intenso, capaz de transmitir la mezcla de rabia, frustración y resignación que pesaba sobre cada uno de ellos. Mendes sabe extraer de ellos interpretaciones crudas, sin adornos, que encajan a la perfección con el tono de la película. La fotografía de Roger Deakins es otro de los grandes logros: convierte el desierto en un escenario hipnótico, tan bello como insoportable. La arena, el calor y el humo de los pozos de petróleo ardiendo hablan tanto como los propios diálogos. La música y el silencio, en los momentos justos, terminan de construir esa sensación de ahogo constante. No es una película de acción, y ahí radica parte de su fuerza y también de su desafío. Mendes evita glorificar la guerra y la muestra como lo que fue: un teatro de intereses en el que lo único realmente importante era el petróleo. Esa decisión puede desconcertar a quienes buscan una narración más convencional, pero ofrece un retrato más honesto y perturbador. Jarhead no deja indiferente. Es incómoda, a ratos desesperante, pero justamente por eso consigue transmitir cómo debió sentirse aquella generación de soldados perdidos en medio de una guerra sin causa clara. Una obra que habla menos de combates y más de vacío existencial, del precio de ser usado en nombre de nada. (ENGLISH) Watching Jarhead feels like peering into a senseless war where everything seems to matter less than it should. Sam Mendes captures with surgical precision what it meant for those soldiers to live trapped in a desert without glory, facing an invisible enemy while consumed by routine and futility. There are no epic battles or heroic deeds here, only endless waiting and the emptiness of a war that never truly belonged to them. Jake Gyllenhaal shines as the young marine filled with anger and doubt, caught in a conflict that never allows him to become the soldier he was trained to be. Alongside him, Peter Sarsgaard and Jamie Foxx complete a strong cast, conveying the mix of rage, frustration, and resignation that weighed on each of them. Mendes draws raw, unadorned performances that perfectly match the film’s tone. Roger Deakins’ cinematography is another triumph: the desert becomes a hypnotic stage, as beautiful as it is unbearable. The sand, the heat, and the burning oil fields speak as loudly as the characters themselves. Music and silence, used at the right moments, heighten the sense of suffocation. This is not an action movie, and therein lies both its strength and its challenge. Mendes avoids glorifying war, instead exposing it as what it truly was: a theater of interests where oil was the only thing that mattered. That choice may unsettle viewers expecting a more conventional narrative, but it offers a more honest and unsettling portrait. Jarhead is never indifferent. It’s uncomfortable, at times exasperating, but precisely for that reason it conveys how that generation of soldiers must have felt—lost in the middle of a war with no clear cause. A film less about combat and more about existential emptiness, about the price of being used in the name of nothing.
Alan Troy
2021