

Streaming

Impulsado por el deseo de vivir experiencias y emociones apasionantes, Richard (Leonardo DiCaprio), un joven mochilero, va a Thailandia. En Bangkok, se aloja en un hotel de mala muerte, donde conoce a una pareja de franceses, Étienne (Guillaume Canet) y Françoise (Virginie Ledoyen), y a Daffy (Robert Carlyle), un viajero consumido por años de sol y drogas y que está de vuelta de todo. Daffy, un ser tortuoso y paranoico, le cuenta a Richard una historia fantástica sobre una isla paradisíaca que nunca ha sido profanada por los turistas.
Director
Danny BoyleGuión
Alex Garland, John Hodge

Marco-Hugo Landeta Vacas
25 sep 2025
(CASTELLANO) Hay películas que llegan con tanto ruido previo que parece que van a marcar una época, y al final quedan como una nota al pie. Eso me pasó con La playa. Tardé 25 años en verla porque nunca me llamó la atención, pese a que Danny Boyle me había fascinado con Shallow Grave y Trainspotting. Y, cuando por fin la vi, entendí que no me había perdido gran cosa. La película arranca con fuerza, con esa atmósfera de viaje iniciático y con Leonardo DiCaprio en pleno boom de fama tras Titanic. Pero pronto se convierte en algo que no sabe lo que quiere ser: a ratos videoclip de lujo, a ratos thriller tropical, a ratos alegoría social. En ninguno de esos terrenos llega a cuajar del todo. Lo visual es, sin duda, lo más trabajado. Boyle siempre ha tenido ojo para la puesta en escena y la fotografía de los paisajes tailandeses deslumbra. También ayuda la banda sonora, que se convirtió en lo más recordado de la cinta. Sin embargo, esa estética no basta para tapar un guion disperso, que promete reflexionar sobre utopías y comunidades perfectas, pero se queda en frases huecas y giros poco inspirados. DiCaprio aguanta el tipo, aunque su personaje nunca termina de definirse. Más que un protagonista con conflicto real, parece un vehículo para recorrer escenarios bonitos. El resto del reparto apenas deja huella, lo que acentúa esa sensación de superficialidad. El mayor problema es que, al final, la película transmite vacío. Todo está envuelto en un aura de gran aventura trascendental, pero lo que queda es un “quiero y no puedo”. Se disfruta a ratos por lo visual y por la música, pero se olvida rápido y, en mi caso, confirma que mi intuición de no correr a verla en su día fue acertada. (ENGLISH) Some films arrive with so much hype you expect them to define a generation, but they end up as little more than a footnote. That’s the case with The Beach. I waited 25 years to see it, and in the end I hadn’t missed much. The film starts strong, with the promise of an initiatory journey and Leonardo DiCaprio fresh from the Titanic phenomenon. But it never quite knows what it wants to be: part glossy music video, part tropical thriller, part social allegory. In none of these areas does it fully succeed. Visually it’s striking — Boyle has always had an eye for staging, and the Thai landscapes look stunning. The soundtrack is also memorable, easily the most lasting element. But the script is unfocused, pretending to reflect on utopias and community ideals while settling for hollow lines and predictable twists. DiCaprio carries the role but his character feels underwritten, more a guide through pretty backdrops than a fully fleshed-out protagonist. The supporting cast barely registers, deepening the sense of superficiality. In the end, The Beach feels empty. It flirts with grand ideas but delivers little beyond postcard beauty. Watchable for its visuals and music, yes, but ultimately forgettable — a flashy surface hiding a hollow core.
Guillaume Canet
Étienne
1972