
De los pueblos inundados en las profundidades del lago Gatún, el lago artificial que permite el tránsito del Canal de Panamá, solo quedaron los árboles, petrificados, muertos en vida. Sus antiguos habitantes, incurables del despojo de sus tierras, intentaron transformarse en otra cosa que humanos con la ilusión de volver a sus territorios. Un ensayo de las sensaciones de los cuerpos poseídos, seres que quedaron bajo el agua y recuerdan a través de la piel.
Director
Ana Elena TejeraSé el primero en dejar una reseña.